Nace
un niño y, hasta una cierta edad, sus padres le son indispensables. Más tarde,
el niño crece y los padres ya no tienen utilidad. Usted tiene el recuerdo de
haber tenido padres. Pero, aparte de eso, ¿qué pueden aportarle? A partir del
momento en el que el niño se tiene sobre sus piernas, la importancia de los
padres decrece; y desde que puede procurarse su subsistencia, los padres
devienen inútiles.
Similarmente, el soporte de usted es la ignorancia y ella reclama la existencia de un Dios, a quien usted pueda rezar, adorar, a fin de que le guíe, de que le conceda su gracia y le proteja —pero ¿durante cuánto tiempo? Hasta el día en que usted se establece en su identidad real «yo soy». Cuando usted se establece en esta presencia a usted mismo, todos esos dioses han cumplido su tarea y, lo mismo que los viejos padres, ya no pueden servir para nada. Ha pasado su tiempo, desaparecen.
Ya adolescente, el niño trabaja, ya no tiene ninguna necesidad de sus padres. Similarmente, nosotros atravesamos la ignorancia para establecernos en el conocimiento de ser; después este conocimiento es trascendido y alcanzamos lo Absoluto. Una vez establecido en lo Absoluto, esta noción de ser «yo soy» ya no interesa más, se rechaza, cae. Lo mismo que han desaparecido los padres, así también desaparece el conocimiento «yo soy».
Similarmente, el soporte de usted es la ignorancia y ella reclama la existencia de un Dios, a quien usted pueda rezar, adorar, a fin de que le guíe, de que le conceda su gracia y le proteja —pero ¿durante cuánto tiempo? Hasta el día en que usted se establece en su identidad real «yo soy». Cuando usted se establece en esta presencia a usted mismo, todos esos dioses han cumplido su tarea y, lo mismo que los viejos padres, ya no pueden servir para nada. Ha pasado su tiempo, desaparecen.
Ya adolescente, el niño trabaja, ya no tiene ninguna necesidad de sus padres. Similarmente, nosotros atravesamos la ignorancia para establecernos en el conocimiento de ser; después este conocimiento es trascendido y alcanzamos lo Absoluto. Una vez establecido en lo Absoluto, esta noción de ser «yo soy» ya no interesa más, se rechaza, cae. Lo mismo que han desaparecido los padres, así también desaparece el conocimiento «yo soy».
Nisargadatta Maharaj
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