¡somos lo que somos!... pero, ¿qué soy cuando dejo de ser?

¡yo soy siempre yo! ¿cómo voy a dejar de serlo?... aunque cuando duermo…

¿soy o no soy yo?

¡existir, sigo existiendo!... pero yo no estoy ahí, no se adonde he ido

resulta entonces, que el yo que existo es más consistente que el yo que soy

la práctica espiritual se basa en eso, en ir más allá del yo que creemos ser

y reconocer nuestra identidad inmutable y permanente, nuestro Yo Real

Últimas Entradas

martes, 17 de enero de 2012

Padres


Nace un niño y, hasta una cierta edad, sus padres le son indispensables. Más tarde, el niño crece y los padres ya no tienen utilidad. Usted tiene el recuerdo de haber tenido padres. Pero, aparte de eso, ¿qué pueden aportarle? A partir del momento en el que el niño se tiene sobre sus piernas, la importancia de los padres decrece; y desde que puede procurarse su subsistencia, los padres devienen inútiles.



Similarmente, el soporte de usted es la ignorancia y ella reclama la existencia de un Dios, a quien usted pueda rezar, adorar, a fin de que le guíe, de que le conceda su gracia y le proteja —pero ¿durante cuánto tiempo? Hasta el día en que usted se establece en su identidad real «yo soy». Cuando usted se establece en esta presencia a usted mismo, todos esos dioses han cumplido su tarea y, lo mismo que los viejos padres, ya no pueden servir para nada. Ha pasado su tiempo, desaparecen.



Ya adolescente, el niño trabaja, ya no tiene ninguna necesidad de sus padres. Similarmente, nosotros atravesamos la ignorancia para establecernos en el conocimiento de ser; después este conocimiento es trascendido y alcanzamos lo Absoluto. Una vez establecido en lo Absoluto, esta noción de ser «yo soy» ya no interesa más, se rechaza, cae. Lo mismo que han desaparecido los padres, así también desaparece el conocimiento «yo soy».

Nisargadatta Maharaj

Fuente: Cita extraída del libro "Yo no sabía"

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada